Silla timida
Hice posar a la silla para hacer una pintura. La pobre silla no tenía costumbre de posar, sobretodo completamente desnuda. Me di cuenta de su malestar, y traté de hacerla sentirse más cómoda. Pero, las sillas, para sentirse cómodas no se sientan sino que se hacen sentar encima. Mal que mal pude reconfortarla explicándole que sería parte de una pintura más completa, la "Madonna de la silla".

Mal que mal pude terminar mi trabajo, pero ella estaba inquieta, temblaba, se retorcía. Haga clic aquí para leer la continuación de la historia.
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